domingo, 15 de febrero de 2026

EL CAMBIO DE PARADIGMA SOBRE LA DISLEXIA

                                                               

En los últimos años, el paradigma de la dislexia ha cambiado de forma significativa. La investigación actual ha permitido actualizar su definición y, sobre todo, comprender mejor cómo se manifiesta y cómo debe abordarse en el ámbito educativo y clínico.

Según el consenso Delphi más reciente (Carroll et al., 2025):

“La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje que se caracteriza por dificultades en la lectura y/o la ortografía de palabras, que afectan a la precisión, la velocidad o ambas, y varían según la ortografía.”

Partir de esta definición es fundamental, ya que implica que las dificultades lectoras no se deben a falta de inteligencia, motivación ni oportunidades educativas, y que no se manifiestan de la misma manera en todos los alumnos.

Esta nueva mirada pone el foco en cómo aprende cada niño, más que en la etiqueta diagnóstica, y subraya la importancia de la detección precoz y de una intervención ajustada desde las primeras etapas educativas.

De la definición a la forma de intervenir

Entender la dislexia como una dificultad del aprendizaje que no se manifiesta igual en todos los niños implica necesariamente cambiar la forma de intervenir. La intervención deja de basarse en programas rígidos y pasa a centrarse en el perfil individual y en el momento evolutivo del niño.

Desde esta perspectiva, resulta clave evaluar adecuadamente y diseñar objetivos de intervención ajustados a las necesidades reales de cada alumno. Sin embargo, en la práctica diaria, este enfoque sigue siendo en muchos casos un ideal difícil de alcanzar.

En los centros públicos, los equipos de orientación y psicopedagogía suelen estar sobrecargados, lo que retrasa las evaluaciones. A ello se suma que muchas familias confían en que “con el tiempo” el niño madurará o que las dificultades se resolverán al iniciar Primaria. Esta combinación puede llevar a posponer la intervención, perdiendo una etapa especialmente sensible para el aprendizaje lector.

Qué hacer cuando aparecen las primeras señales de alerta

La ausencia de una evaluación psicopedagógica formal no debería ser un motivo para no intervenir. La evidencia actual señala que actuar ante las primeras señales de dificultad es más eficaz que esperar a una confirmación diagnóstica.

Mientras se tramita la evaluación, es posible y recomendable comenzar a trabajar desde una perspectiva preventiva e individualizada, ajustada al momento evolutivo del niño.

Educación Infantil (5 años): prevención y bases del aprendizaje lector

En la etapa de Educación Infantil, especialmente a los 5 años, la intervención no se centra en la lectura formal, sino en las habilidades que la sustentan.

La prevención debería enfocarse en:

  • El desarrollo del lenguaje oral.
  • La conciencia fonológica.
  • La discriminación auditiva.
  • La atención y la memoria verbal.
  • El primer contacto con el código escrito de forma lúdica y sin presión.

Trabajar estas áreas no supone etiquetar, sino fortalecer las bases necesarias para un aprendizaje lector posterior más sólido.

Primer ciclo de Educación Primaria (6–7 años): señales de alerta en la adquisición lectoescritora

Entre los 6 y 7 años, cuando se formaliza la adquisición del proceso lectoescritor, pueden aparecer dificultades que conviene observar con atención. Aunque no sea posible realizar todavía una evaluación completa, pueden detectarse señales de alerta, como:

  • Dificultades en la adquisición de la ortografía natural.
  • Lectura excesivamente silábica.
  • Escasa comprensión lectora.
  • Rechazo o evitación de la lectura.
  • Sustitución de grafemas.
  • Dificultad para leer palabras completas.

La presencia de una o varias de estas señales no implica un diagnóstico, pero sí indica la conveniencia de buscar apoyo especializado

El objetivo no es que el niño “lea como los demás”, sino que adquiera una base sólida que le permita avanzar con seguridad y confianza en su aprendizaje.

A quién acudir y cómo intervenir

Ante estas dificultades, es importante recurrir a profesionales como:

  • logopeda.
  • psicopedagoga/o.
  • maestro/a de Audición y Lenguaje.
  • maestro/a de Pedagogía Terapéutica (PT).

Intervenir de forma temprana, individualizada y coordinada no significa adelantar diagnósticos, sino no retrasar oportunidades. Cuando la intervención se adapta al perfil del niño y se inicia en las primeras etapas educativas, se sientan las bases para un aprendizaje lector más sólido y para una vivencia escolar más positiva.

Bibliografía

  • Carroll, J. M., Holden, C., Kirby, P. A., Thompson, P. A., Snowling, M. J., & The Dyslexia Delphi Panel (2025). Toward a consensus on dyslexia: Findings from a Delphi study. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 66(7), 1065–1076.

  • International Dyslexia Association (2024–2025). Position statements and definitions of dyslexia.